
Avalancha Sur en Ecuador.
Una fecha más de visitante en Copa Libertadores se aproximaba, y la hinchada aurinegra tenía que estar presente. Luego del reto a Paraguay, Avalancha Sur ponía su mente en el Ecuador, para ver a su glorioso Deportivo Táchira enfrentar al Cuenca.
Con ganas, ahorros y con mucho esfuerzo; un grupo de seguidores del equipo atigrado logran conseguir unos pasajes aéreos a buen precio con destino al centro del mundo.
La expedición comienza desde el Terminal de pasajeros de la ciudad de San Cristóbal, el grupo de hinchas es despedido por sus compañeros y familiares, entre abrazos y bendiciones, abordan el bus con destino a la capital, catorce horas de viaje para llegar al aeropuerto de Maiquetía.
El bus se hace frío, de fondo una película de esas de guerra al estilo “Duro de Matar VI”, donde el protagonista le rompe el culo a los malos a punta de bala, se enfrenta a millones de soldados pero nunca lo tocan. Este tipo de películas de bajo presupuesto actúa como un buen somnífero. Primera parada, en el medio de la nada, en una estación de servicio. Un cigarrillo y algo de tomar para bajar la ansiedad. El Cabeza de Hacha (uno de los viajeros) que es más técnico que hincha, comienza a revelar las posibles alineaciones, parece que el Prof. Maldonado lo hubiese poseído. Todos apuestan por mínimo traerse un empate de Cuenca.
El viaje se hizo rápido luego de la parada, ya en la capital nadie se entera de nuestros colores, la amarga ciudad caraqueña solo piensa en el clásico de béisbol que se esta disputando por estos días. En la Guaira nos espera el amigo Ledy que esta estudiando para piloto, una previa de cervezas para entrar relajados al avión, una estación más superada.
El vuelo del terror.
A dos horas y veinte minutos, vía aérea, se encuentra la ciudad de Quito. El piloto al mando de la nave, de la línea Santa Barabara Airlines, informa por alta voz que el vuelo será de turbulencias constantes. Ya me empecé a poner nervioso, Joaquín y yo le tenemos cierto temor a volar, sigo prefiriendo el bus de Sonrisas -Un Encava- que nos llevaba por toda Venezuela a duras penas y accidentándose.
Desde el despegue hasta el aterrizaje la nave no dejo de moverse, me recordaba a la película “Viven”, del equipo de rugby que se estrella en plena cordillera de los Andes y terminan comiéndose a humanos para sobrevivir. Ya le echaba ojo al más gordito del avión… ¡es joda!
Ya de noche, en suelo ecuatoriano hacemos la cola para los trámites de extranjería, un imponente Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre, totalmente repleto de personas, en su mayoría extranjeros. Nos acoge un poco cansados y con traumas del vuelo.
La hermosa ciudad de Quito.
Si San Cristóbal es la ciudad de la cordialidad, Ecuad
or es el país más cordial del mundo. Desde que llegas la gente te trata como si fueras de esas tierras. Desde el que recoge las maletas hasta el guardia o policía, están atentos a cualquier inquietud del extranjero. –Ya me siento lejos de Venezuela- La camiseta aurinegra es reconocida en estas tierras “Tachíra, Tachíra” se escucha a menudo por la capital ecuatoriana al ver los colores amarillo y negro que brillan en una fría noche quiteña.
Una amiga de Joaquín, la señorita Paola, nos da posada esa noche en su hermosa casa. Por supuesto con una previa en los bares para degustar unas cuantas cervezas de la zona, junto a nuestro amigo James el metalero que había conocido junto a Gamín, en Bogotá el año pasado en el festival Rock al Parque. Curiosamente la mayoría de los mesoneros son colombianos y hablar de fútbol por acá es como estar en san Cristóbal, se respira las 24 horas del día. 100% futbolera la capital del Ecuador.
Amaneció, doce grados centígrados para despertar… El plan es llegar a la ciudad de Guayaquil, donde esta el bunker del Deportivo Táchira, para visitar a los jugadores y de ahí partir a Cuenca.
Guayaquil es de EMELEC (Nace una amistad)
Luego de un largo viaje desde Quito a Guayaquil en bus, nos
encontramos en el Terminal con el amigo Alan, de la Boca del Pozo, hinchada combatiente al mando de Ecuador. La hinchada con más aguante en este país, la de EMELEC. Curiosamente la camiseta del “Bombillo”, como es llamado este club, tiene como sponsor principal a PDVSA, petróleos de Venezuela.
Nuestro amigo Alan nos lleva gentilmente a su propia casa, donde su familia nos tenía una deliciosa comida típica, para el almuerzo, el cual compartimos charlando de lo que más sabemos… ¡de fútbol!
El tío de Alan, uno de los tipos más buena gente que he conocido en años, nos moviliza en su auto hacia la sede de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, lugar donde entrenará nuestro equipo, previo al encuentro que se aproxima.
Los medios de comunicación ecuatorianos se hacen presentes en el entrenamiento, con la llegada del equipo atigrado las cámaras y grabadoras van en mayor cantidad directamente al Prof. Maldonado, quien con la humildad que le caracteriza comenta sobre el rival. Manuel Sanhouse, un conocido de estas tierras por haber militado en el CD Spoli, en el año 2003, también es uno de los más entrevistados.
Un entrenamiento relajado, donde se respira mucha confianza por parte de los jugadores y cuerpo técnico, además con la compañía de la hinchada y algunos venezolanos que residen en este país por cuestiones de trabajo, pero hacen presencia para charlar con algunos compatriotas. Uno de ellos, el señor Jorge Castillo, quien vivió más de 20 años en San Cristóbal, nos comenta con orgullo sus vivencias en las antiguas canchas de fútbol en Puente Real y Plaza Venezuela, de las populares recochas y lo mucho que extraña las arepas. Actualmente tiene una pequeña empresa de ventanas de vidrio y aluminio, que con orgullo registró con nombre: “Ventanas Táchira”.
Al terminar el entrenamiento, la típica charla del técnico y la despedida de la hinchada ¡Nos vemos en Cuenca!
Cuenca, un resultado amargo.
Otro bus tomamos desde Guayaquil a Cuenca, donde se disputaría el
encuentro futbolero. Unas doce horas de viaje, junto a los hermanos de EMELEC, compartiendo ideas, experiencias y pensamientos- Somos muy parecidos, el aguante de estos muchachos es destacable al igual que el nuestro, la amistad no tiene fronteras- un viaje de curvas y carreteras en mal estado, nada parecido a las autopistas venezolanas que aunque reinan los huecos son de orgullo comparada con estos terrenos.
Al fin llegamos a la ciudad de Cuenca, un poco fría y se siente la altura. No se si es por el color del equipo, pero estos que visten de rojo me hacen recordar al Caracas fc. La gente, la tribuna, el estadio, el silencio… ¡Todo! es una total y gran amargura. Te insultan diciéndote: “Hijos de Chávez”. Un sonido interno horrible a full volumen con cánticos desafinados de la “Crónica Roja”, la barra local. Que suenan constantemente antes del que el partido comience. A la barra real jamás la escuchamos.
Para resumir el partido, un desastre. 3-1 el marcador final a favor de los de casa, pero en aliento ganamos lejos. Éramos pocos pero locos. Los aproximadamente veinte hinchas que nos hicimos en la tribuna detrás de unos de los arcos- sector asignado para el visitante- hicimos más ruido que los rojos locales. Nos iban ganando 3-0 y no se escuchaba un cántico, parecía un partido de tenis (con respeto a esta disciplina), pero el fútbol es pasión y esta gente poco sabe de sentimientos.
Volviendo a casa.
Una semana aproximadamente en Ecuador. Un regreso a casa con un saborcito insípido por el resultado en la cancha, pero con una gran satisfacción de la representación en la tribuna, el aliento y el amor desbordado en tierras internacionales. Sin arrepentimientos y con buena vibra, una linda amistad que nació entre Avalancha Sur y lo de Boca del Pozo, poco dinero en nuestros bolsillos y muchos agradecimientos a las personas que nos hicieron sentir en casa fuera de nuestras fronteras.
¡Gracias Ecuador, tierra muy querida por nuestro libertador, país hermano y cordial que en un futuro volveremos a visitar!
“bueno ya estamos en la Guaira de nuevo… al Terminal de buses, porque mañana juega el aurinegro, por el torneo local… A Maracaibo contra el Zulia… La caravana continúa”
Agradecimientos especiales:
Al equipo y cuerpo téc
nico del Deportivo Táchira, en especial al Prof. Maldonado por su distinguido trato, al señor Javier y Yosmer; utileros del equipo. A toda la gente de la barra del EMELEC, La Boca del Pozo: El Alan, El Gordo, El Tío, Omar… Muchas gracias por la atención en Guayaquil y el aguante en la tribuna, desde ahora banda hermana. A la señorita Paola y familiares en Quito. A la filial de La Boca del Pozo en Cuenca, en especial a la señorita Dennese; por su especial trato. A todos los que nos hicieron sentir como en casa. ¡Gracias!